lunes, 30 de julio de 2007

El mal de amor melancólico y el fantasma femenino

“La enfermedad llamada hereos es una angustia melancólica causada por el amor hacia una mujer. La causa de esta afección reside en la corrupción de la facultad de la estima por una forma y una figura que ha permanecido impresa en ella de forma muy intensa. Cuando alguien se apasiona por una mujer, piensa desmedidamente en su forma, en su figura, en su comportamiento, puesto que cree que es la más bella, la más venerable, la más extraordinaria y la mejor hecha. Por esta razón, la desea con ardor, olvidando la moderación y el sentido común. El juicio de su razón está tan alterado que imagina constantemente la forma de la mujer y abandona todas sus actividades, de manera que, si alguien le habla, apenas le oye.

Los signos son la omisión del sueño, de la comida y de la bebida. Todo el cuerpo se debilita, salvo los ojos.

Si no es tratado, el hombre se convierte en un maniático, y se muere.



El tratamiento de la enfermedad puede ir de los medios suaves, como la persuasión, a los fuertes, como el látigo.

Únicamente si no queda otro remedio, se aconseja recurrir a los talentos de alguna vieja y horripilante arpía: La vieja tendrá que llevar bajo sus ropas un trapo mojado con sangre menstrual. En primer lugar, ante el paciente, deberá proferir las peores maledicencias acerca de la mujer que él ama y, si esto resulta inútil, tendrá que extraer el trapo de su seno, exhibirlo bajo la nariz del desafortunado y gritarle a la cara: “¡tu amiga es así, es así!”, sugiriendo que ella no es más que un mal de la naturaleza.

Si incluso después de esto no se decide a cambiar de opinión, entonces no es un hombre, sino el diablo desnudo.”


“De amore qui hereos dicitur” del Lilium Medicinale del doctor Bernard de Gordon, profesor en Montpellier (ca. 1258-1318)

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